martes, 9 de noviembre de 2010

JUAN RULFO Y KNUT HANSUM

En su obra Juan Rulfo, del páramo a la esperanza: una lectura crítica de su obra,Yvette Jiménez
de Báez también hace referencia a lo que percibió de Hamsun en sus lecturas de Juan
Rulfo y que resulta relevante en cuanto a lo “mexicano” en la obra de Knut Hamsun:
“Cuando leí, pensando en Rulfo, algunos textos de Hamsun, por ejemplo, percibía que
la relación era por contraste. Que aun cuando se planteaban problemas sociales agudos,
la atmósfera de aquella vida campesina era elemental, serena. La muerte no era tan
plural, ni tan violenta, ni la tierra tan inhóspita y agresiva como en los textos rulfianos.”4
Pero fuera de breves alusiones, a la fecha he encontrado solamente un artículo
dedicado en su totalidad al tema: “Juan Rulfo, lector de Knut Hamsun”.5 La autora,
Silvia Lorente-Murphy, explora las lecturas que Rulfo pudo haber hecho
En su obra Juan Rulfo, del páramo a la esperanza: una lectura crítica de su obra,Yvette Jiménez
de Báez también hace referencia a lo que percibió de Hamsun en sus lecturas de Juan
Rulfo y que resulta relevante en cuanto a lo “mexicano” en la obra de Knut Hamsun:
“Cuando leí, pensando en Rulfo, algunos textos de Hamsun, por ejemplo, percibía que
la relación era por contraste. Que aun cuando se planteaban problemas sociales agudos,
la atmósfera de aquella vida campesina era elemental, serena. La muerte no era tan
plural, ni tan violenta, ni la tierra tan inhóspita y agresiva como en los textos rulfianos.”4
Pero fuera de breves alusiones, a la fecha he encontrado solamente un artículo
dedicado en su totalidad al tema: “Juan Rulfo, lector de Knut Hamsun”.5 La autora,
Silvia Lorente-Murphy, explora las lecturas que Rulfo pudo haber hecho

5 comentarios:

A las 9 de noviembre de 2010 a las 15:14 , Blogger jairomop ha dicho...

A primera vista, nada parecería más diferente que Escandinavia y América Latina,
o más concretamente, que Noruega y México. Su posición geográfica y por lo tanto su
clima y su naturaleza; los rasgos raciales de sus pueblos; su religión; su lengua y cultura;
el temperamento noruego, supuestamente taciturno, contra el mexicano, aparentemente
siempre alegre; las actitudes hacia la vida y la muerte y el enfoque diario de la
vida de noruegos y mexicanos, uno pesimista y el otro optimista; uno un superhombre
capaz de controlar y beneficiarse de la naturaleza hostil, como el Isaak en Bendición de la
tierra de Knut Hamsun, el otro humilde y confiado –encogiéndose de hombros– en que
las cosas mejorarán y que el mundo puede ser redimido, como los personajes rulfianos
de “Nos han dado la tierra”. Parecería entonces rebuscado pensar que pueda haber
lazos que unan a Hamsun y a Rulfo, siendo escritores aparentemente tan diferentes,
pertenecientes a diferentes generaciones y culturas y provenientes de áreas geográficas
tan apartadas también. Bajo estas condiciones es importante hacer notar el hecho de
que la obra de Juan Rulfo, que muchos consideran “reflejo” de la esencia misma de México
y del campo mexicano, guarde semejanzas con la obra del noruego Knut Hamsun.
A pesar de que la literatura escandinava es actualmente poco conocida para la mayoría
de los lectores en Hispanoamérica, Juan Rulfo reconoció, en su trabajo como escritor

 
A las 29 de diciembre de 2010 a las 19:44 , Blogger Unknown ha dicho...

En las escuelas, cuarteles y batallones son adoctrinados en un modelo de personalidad semejante a la de tales “héroes”, fascinados por la confusa, sublime y atrayente misión de “defender la patria”, cuando lo único que van a defender son los intereses de la clase gobernante. Ellos ignoran qué es la patria y quiénes son sus verdaderos dueños y que esa patria está hipotecada a los países ricos, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial, a la Organización Mundial del Comercio y a las multinacionales. La mayoría de los soldados y policías ignoran cómo funciona la economía, qué lugar ocupan en la lucha de clases que vive el país y repiten cual cacatúas las frases más sabias que les han hecho repetir hasta el cansancio los instructores militares: “El comunismo es el enemigo”, “Vamos a comer carne de terrorista”. Tampoco saben por qué existen las guerrillas subversivas ni cuáles son sus objetivos legítimos. Lo

 
A las 2 de enero de 2011 a las 10:46 , Blogger jairomop ha dicho...

No podemos evitar la muerte. Se cierne como una sombra sobre las vidas de todos. Ahora vivimos más tiempo de lo que vivieron nuestros abuelos, estamos mejor alimentados, perdemos a menos recién nacidos, las vacunas nos protegen de epidemias otrora tan temidas, los hospitales dotados de alta tecnología salvan a pacientes necesitados de un nuevo riñón o de otro corazón, pero seguimos siendo mortales. Y aunque hayamos tenido tanto éxito en protegernos de las plagas que diezmaron a generaciones anteriores, tampoco nos faltan nuestras propias plagas, desde el suicidio, el aborto, el divorcio y la adicción a las drogas, hasta el racismo, la pobreza, la violencia y el militarismo. Según ha dicho Juan Pablo II, vivimos en una cultura de la muerte.

 
A las 8 de enero de 2011 a las 22:10 , Blogger Unknown ha dicho...

Eduardo Saenz R.
Dom, 01/02/2011 - 16:44

Suesse. No es solo Zuleta; otros columnistas bogotanos creen -o quieren-ver algo diferente en Santos después de la urrible noche. Pero recuerde que Santos era el ministro de Guerra y Falsos Positivos de Uribe. A comienzos de los 90, Santos trajo al exministro pinocheto José Piñera a reventar salud y pensiones con la Ley 100, en la cual trabajaron Alvaro Uribe, César Gaviria, Juan Luis Londoño (que arde merecidamente en los infiernos) y otros bellacos y bellacas. Recuerde, que el tema fiscal (para no pagar las tutelas, por ejemplo) lo acordaron los ministros de Hacienda de Uribe y Santos. Hay gente que dice que Santos quiere pasar a la historia; eso también lo quería Hitler.

 
A las 21 de junio de 2011 a las 21:13 , Blogger jairomop ha dicho...

En un pasaje memorable del Manifiesto Comunista Marx y Engels sostienen que con su ascenso la burguesía desgarró sin piedad el velo ideológico que impedía que hombres y mujeres percibieran la verdadera naturaleza de sus relaciones sociales “para no dejar subsistir otro vínculo que el frío interés, el ‘pago al contado’”. El capitalismo, decían, “ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta … En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.” Y culminan esa sentencia diciendo que en ese mundo construido por la burguesía “todo lo sólido se disuelve en el aire; todo lo sagrado es profanado y los hombres, al fin, se ven forzados a enfrentarse, sobriamente, con sus condiciones reales de existencia y sus relaciones recíprocas.”
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