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HISTORIAS DE MARINILLA
Con el argumento de combatir a guerrillas de izquierda, entre 1994 y 2000 se produjo en este país la más fuerte expansión paramilitar, que dejó decenas de miles de campesinos asesinados y millones de desplazados hacinados en las ciudades. La seguridad alimentaria de esos desplazados se quedó en la parcela, que luego fue tomada por las mafias paramilitares, ya fuera mediante la compra a precios irrisorios o por ocupación a la fuerza.


5 comentarios:
stán ellos platicando; se sientan en sus equipajes en las tardes a contarse historias y esas cosas; pero en cuanto uno llega, se quedan callados o empiezan a hablar del tiempo: "hoy parece que por ahí vienen las nubes..." En fin, yo no tuve esa fortuna de oír a los mayores contar historias: por ello me vi obligado a inventarlas y creo yo que, precisamente, uno de los principios de la creación literaria es la invención, la imaginación. Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.
“Hablaba con voz de tenor, alta y apasionada, descontenta e indignada, o con entusiasmo y asombro, y siempre era sincero. Cualquiera que fuese el tema, siempre llegaba a una conclusión: la vida en la ciudad era agobiante y aburrida; la sociedad carecía de intereses elevados; era una vida absurda y oscura en la que los únicos elementos que contribuían a darle variedad eran la violencia, la grosera corrupción y la hipocresía. Los miserables estaban hartos y bien vestidos, mientras que los hombres honrados se alimentaban de migajas”.
Merece la pena, pues, este pulso como un deber ciudadano, cuyo esfuerzo individual y colectivo no es otro que salvar los valores sociales y culturares del asedio de enajenación que nos aprisiona. Intentemos combatirlo con persuasión, transparencia y estilo, nada de una “revolución” con banderas y gritos arcaicos al viento o plagado de chocante “modernidad” cada día más desfigurada, cansina y maloliente.
La cultura escrita es la mejor arma para enfrentarse al adocenamiento y la deformación mental. El insecticida contra ese virus con el que nos intentan asfixiar insistentemente los prebostes de los poderes mediáticos y sus acólitos distribuidores. Lograr lectores libres es defender las libertades y la capacidad de crítica propia que todo pueblo necesita para no dormitar en la oscura caverna de espaldas a las libertades.
La experiencia de la Unidad Popular es tan antigua en Colombia, como la de negociar conflictos sociales entre partes concernidas y ambas se hacen presentes en la Historia colombiana, durante la llamada Insurrección Comunera de la Nueva Granada de 1781, cuando ocurre el verdadero grito de Independencia del pueblo neogranadino contra la Corona española y se inicia el difícil proceso del nacimiento de Colombia como País soberano. No en 1810 con la famosa “cachetada de Llorente de Bogotá”, como anecdóticamente lo ha presentado e inculcado en la conciencia popular la historiografía dominante, con calculado e interesado desenfoque científico.
Socialismo es el buen vivir. Una vivienda, subsidiada, con pagos razonables, salud gratuita, educación gratuita, control obrero de los medios de producción, control campesino del campo, amor a la Paria, infraestructura de primera, en todo el país, participación del pueblo todo, en las ganancias del petróleo y otras materias primas, libertad de expresión, respeto al ser humano, poniéndolo primero que los banqueros y empresarios hampones. Cultura, diversión, alegría, creatividad y fuerza moral. Electrodomésticos para toda la población, empezando con computadoras, desde la primaria, satélites y armamento moderno para las fuerzas armadas, infinidad de decisiones para nuestro buen vivir. Eso es socialismo. LA vida sometida, esclavizada en un trabajo degradante, tarjetas de crédito, esclavizantes, vivir en ranchos y un pais en ruinas, esto era capitalismo.
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